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    Joven, la misión te necesita
  • ENCUENTRO MISIONERO DE JÓVENES 2017


    21-23 de abril en Escorial, Madrid
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    La Palabra es un don. El otro es un don
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17/2/17

XIV Encuentro misionero de jóvenes


El Escorial (Madrid), 21-23 abril 2017
“Una cosa te falta….” (Mc 10, 21)

El Papa Francisco advertía a los jóvenes en el Encuentro de Cracovia el pasado 30 de julio de 2016 del peligro de la parálisis que lleva a ser “jóvenes de sofá”, a buscar la felicidad en la comodidad y el inmovilismo. Frente a esta realidad tan extendida, el Papa les proponía el ejemplo de Zaqueo, que dejó su forma cómoda de pensar y de vivir para seguir a Jesús en su amor y servicio a los pobres.

En esta edición del Encuentro misionero de jóvenes se quiere seguir profundizando en esta dinámica y en su aplicación al compromiso misionero de los jóvenes. Para ello hay un programa propuesto en base a tres pasos a desarrollar durante todo durante el Encuentro: reflexión, encuentro y misión.

Así, el sábado por la mañana se dedica a la oración del texto bíblico del lema -el encuentro de Jesús con el joven rico- y a la reflexión sobre la pregunta “¿quién soy yo?”, para que los jóvenes puedan entrar dentro de sí mismos y descubrirse tal como son a la luz del Evangelio. La tarde se centra en el encuentro con Jesús: que los jóvenes, una vez se han descubierto a sí mismos y se han encontrado con su realidad, lleguen a un encuentro personal con Jesucristo, como sucedió al joven rico, y puedan escuchar la respuesta de Jesús: “Eres bueno, pero todavía te falta una cosa”. Por último, el domingo se dedica a la misión; tomando pie en la homilía del Papa Francisco a los jóvenes en Croacia en la Misa de Clausura de la JMJ en Croacia, en la que comenta las tres tentaciones que tiene Zaqueo y que están impidiendo el encuentro con Jesús. Se quiere dar respuesta a estas las tentaciones paralizantes con el testimonio de tres misioneros. Finalmente, corona todo el encuentro la celebración de la Eucaristía final.

XIV Encuentro de Formación para empleados y Voluntarios de OMP

Obras Misionales Pontificias organiza el XIV Encuentro para Empleados y Voluntarios, que tendrá lugar en El Escorial (Madrid), el 2 y 3 de marzo, con el objeto de “profundizar en el carisma fundacional y en la actualidad de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol-Vocaciones Nativas”, encargada de acompañar y sostener las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada en los territorios de misión.

Además de los miembros del Secretariado Nacional de San Pedro Apóstol y delegados de Misiones de Alcalá, Arturo García; Bilbao, Felicitas Martin; y Zaragoza, Antonio González-Mohino ‒que estarán presentes en distintos momentos‒ a esta cita asistirán también el presidente de la Conferencia Episcopal de Misiones y arzobispo de Toledo, monseñor Braulio Rodríguez; y el director OMP, padre Anastasio Gil.

A la conferencia inaugural del día 2 ‒a cargo del secretario general de la San Pedro Apóstol, padre Fernando Domingues‒, le seguirán el viernes 3 los testimonios de varias vocaciones nativas formadas gracias a la ayuda de San Pedro Apóstol: un religioso de Brasil, Ivanildo de Sousa Quaresma; una religiosa de China, Marta Zhang; y un sacerdote de Benín, Agapit Gbegnon. La reflexión teórica se completa con el intercambio de experiencias diocesanas en el que, algunas diócesis, exponen su trabajo a favor de la animación misionera durante todo el año.

El Encuentro finalizará con la presentación de la Jornada de Vocaciones Nativas, que se hará durante una mesa redonda en la que intervendrán las tres instituciones organizadoras: OMP, Conferencia Episcopal Española y la CONFER.

23/1/17

Jornada de Infancia Misionera 2017





Este domingo, 22 de enero de 2017, se celebró en la parroquia de San Francisco Javier de Pamplona el día de la Infancia Misionera, con el lema: “Sígueme”. En esta Jornada que organiza Obras Misionales Pontificias, se pretende iniciar en los niños la experiencia de seguir a Jesús, poniendo la pisadas sobre sus huellas; suscitar una disposición a salir de sí mismos, para descubrir la belleza de caminar juntos, y motivar a los educadores, catequistas y padres para que faciliten a los más pequeños su participación, como protagonistas, en la corriente solidaria misionera que promueve OMP.

Durante la celebración se les habló a los niños de la importancia de ser agradecidos pues tenemos muchas cosas que, aunque nos parece normal tenerlas, muchos niños no tienen. También se invitó a los niños a ser solidarios y compartir lo que tienen, pues ser desprendidos nos hace más felices que acumular cosas. Con el lema “sígueme”, Jesús nos está llamando a salir y seguirle, no sólo como misioneros, sino a “salir de nuestro egoísmo”.
Los niños que portaron durante la misa los pañuelos de Infancia Misionera llenaron la celebración con los colores de los cinco continentes.



Como toda Jornada, no se limita al día de la celebración de la misma. Durante todo el año estamos al servicio de los niños, los jóvenes y cualquiera que esté interesado en la misión y el voluntariado en la Delegación de Misiones. Os invitamos a conocerla y descubrir materiales tan “chulos” como la revista gesto, para los más peques, o el carnet misionero…

Si quieres conocer más sobre esta Jornada de Infancia Misionera pincha  AQUÍ

Y recuerda: “la misión es tarea de todos”. 

11/1/17

Opción por lo pequeño

Por Anastasio Gil
Director de OMP en España

La celebración de la Jornada de Infancia Misionera el cuarto domingo de enero es una invitación a las comunidades eclesiales, donde los niños se están iniciando en el conocimiento de Jesús, la celebración sacramental, el aprendizaje de la vida evangélica, y el compromiso apostólico y misionero. La Jornada de Infancia Misionera 2017, con su lema "Sígueme" incide especialmente en la tercera dimensión, la práctica de la vida cristiana, siguiendo el rastro de Jesús.

El 22 de enero con la Jornada de Infancia Misionera, la Iglesia en España invita a los fieles a remansar la mirada en los más pequeños y celebrar con ellos una jornada misionera. Apenas cerrado el tiempo de Navidad, en el que hemos contemplado a Dios hecho niño, se enciende una nueva luz que ilumina la expresión de estos pequeños: ahora es en sus caras donde seguimos contemplando el rostro de Dios.

Los niños, los más vulnerables
Esa contemplación de los niños y de su fragilidad suscita en los mayores una especial cercanía y complicidad. Cualquier noticia que denuncia su sufrimiento y exclusión es causa de dolor y de compromiso por subsanar estas situaciones. Niños abandonados, sometidos a trabajos físicos más allá de sus capacidades y de sus derechos, víctimas de comercio o de la droga...; realidades que parecen no tener remedio, porque la frecuencia y diversidad de estos atropellos se multiplica, a pesar de las denuncias y alarmas sociales. 

Tal es la repercusión que esta indefensión tiene en la sociedad que en 1924 se hizo pública la Declaración de los Derechos del Niño de Ginebra, y hace exactamente 70 años nació UNICEF. También en España se ha aprobado una Ley de la Infancia. Pero se vuelve a constatar la fractura entre la legislación y el egoísmo de algunos sectores de la sociedad. Basta asomarse a los medios de comunicación para comprobar que, pese a estas cautelas legislativas y tantas declaraciones de condena, la infancia sigue siendo víctima de la violencia doméstica, el tráfico de órganos, el trabajo inapropiado, el abuso sexual o la eliminación de los concebidos no nacidos.

De nuevo es necesario asomarse al Evangelio y descubrir que, para Jesús, los niños son más que seres dignos de respeto y protección, objeto de atención personal, educativa y social. Hay un plus que brota de la novedad del Evangelio: los niños pasan a ser protagonistas de su propio destino. En la mentalidad judía, pertenecían a la categoría de los “sin dignidad”. Pero Jesús realiza un cambio jerárquico, colocando en el centro del anuncio a las categorías marginadas. Así, el niño aparece en el punto de partida y de llegada del Reino.

Dar y recibir, siguiendo a Jesús
Muy a menudo, este Reino que Jesús describe en las parábolas se compara a algo muy pequeño que llegará a ser muy grande: la semilla de mostaza, el grano de trigo, la pizca de levadura... Jesús mismo quiso vivir la experiencia de la infancia, pasando treinta años en la sencillez y el ocultamiento. Su ejemplo ha sido secundado por la Iglesia. Clara manifestación de esta opción es la Obra que nació en 1843, cuando el obispo de Nancy (Francia), Mons. Forbin-Janson, descubrió en los niños de su diócesis el medio más eficaz para cooperar en la evangelización de los más pequeños. Ahora son más de 130 los países donde los niños, por una parte, reciben de Infancia Misionera las ayudas necesarias para evitar tantas situaciones dramáticas; pero, además, ellos mismos asumen el compromiso de ayudar a otros niños, convirtiéndose, efectivamente, en protagonistas de una bonita historia de solidaridad.

Los frutos no se hacen esperar, porque en el carisma fundacional se contempla el don de la reciprocidad. No hay unos, ricos, que dan y otros, pobres, que reciben. Todos, los de aquí y los de allá, dan de lo que tienen. Y, en muchos casos, más de lo que tienen, porque implican a los mayores en este ejercicio de donación. También reciben, y mucho. Porque el niño de Infancia Misionera recibe ante todo la oportunidad de salir de sí mismo e iniciar el recorrido de la fe, con sus educadores, catequistas y padres.

El itinerario se inicia el primer domingo de Adviento. Ellos tienen la oportunidad de descubrir cómo resuena la voz de Jesús, que cada domingo les dice al oído: “Sígueme”. Esta primera etapa culmina saliendo a las calles como “sembradores de estrellas”. A la vez, van preparando la “hucha del compartir”. Pasada la Navidad, se inicia la recta final, hasta la gran celebración del 22 de enero, cuando los pequeños presentan en la eucaristía las huchas repletas para los niños que más lo necesitan y, a cambio, reciben la mirada de complicidad de Jesús, que les anima a seguir subiendo por la escala del “Sígueme”, como muestra el cartel de la Jornada.

27/12/16

LA NAVIDAD DE LOS SENCILLOS

Carta de Navidad de Mons.. Francisco Pérez, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela.

Cuando era niño recuerdo con gran gozo las fiestas de Navidad. Eran días llenos de un admirable recuerdo del Niño Dios. Preparaba con mi familia el Belén en uno de los rincones de nuestra humilde casa. Buscábamos las formas mejores para adecentar el ambiente de las figuras que miraban hacia el Portal de Belén. Las luces intermitentes de varios colores daban la impresión que estábamos celebrando una fiesta llena de paz y amor. No faltaban los momentos de oración que hacíamos, de modo sencillo, con mis hermanas y con mis padres mirando el misterio más impresionante del Hijo de Dios que se hizo igual a nosotros, excepto en el pecado, y que reflejaba en su rostro todo su amor por nosotros los seres humanos.

En las familias se sentía la alegría que venía musicalizada con los alegres y gozosos villancicos. No faltaban los manjares y dulces de los mazapanes que acompañaban con gusto saludable a los postres de la comida o cena. Pero lo que más me admiraba era sentir que festejábamos un evento importante, tan importante que sentía una presencia especial de Dios que me amaba intensamente. A medida que iba pasando el tiempo de Navidad notaba que Dios no era una idea o un puro sentimiento sino un Niño que había nacido en Belén rodeado de los más humildes y sencillos. Este Niño lloraba o sonría como los demás niños; sentía el calor o el frío como los más pobres; con sus tiernas manos se frotaba los ojos como cualquiera de nosotros; dormía y se despertaba con los mismos ademanes que cualquier ser humano. Y este ¿era Dios? ¡Qué gran misterio y que gran regalo nos hizo viniendo a estar entre nosotros!

La Navidad me daba seguridad y por todos nuestros poros se hablaba de paz y en todos los corazones se sentía mayor amor. Y es que era Dios entre nosotros. Un Dios sencillo y lleno de ternura. Así comprendí que para “ver a Dios” convenía ser sencillos y humildes. Recuerdo que un día pasó por mi casa una persona que había perdido un ser querido. Yo no hacía otra cosa que mirar a mí madre para ver cómo reaccionaba. Con la sencillez de una madre le consolaba, le abrazaba y le aconsejaba. Cuál fue mi sorpresa cuando le dijo: “Mira y contempla a la Virgen que sufrió en Belén y cuando al pie de la Cruz perdió a Jesús… y verás que ella te ayudará a sobrellevar estos momentos”. No hay consuelo mayor que vernos reflejados en la vida de Jesús. Lo mismo que hizo en Belén la Sagrada Familia, eso mismo hace posible que miremos nuestra vida de otra manera y esto es lo más saludable, tan saludable que da sosiego al corazón. Sólo de los sencillos y humildes es el Reino de Dios.

Estamos en Navidad y por mucho que festejemos con las luces de colores o con los manjares más exquisitos nada hay comparable a la ternura de Dios que se acerca como un Niño a decirnos: “No tengas miedo, estoy contigo; lo que te pasa en la vida ya lo he experimentado yo”. Esto me hace recordar a tantos que sufren en los países en guerra. Basta mirar a Medio Oriente y nos quedamos aturdidos por las noticias tan atroces que nos comunican. Ellos nos piden que les recordemos y que les apoyemos con nuestra plegaria para que sepan vencer con fortaleza todas las situaciones adversas, ante tantas muertes provocadas por el odio y ante tanta miseria producida por los bombardeos.

Quiero felicitar la Navidad a todos pero disculpad que lo haga sobre todo a los que viven faltos de paz, a los que comen lo mínimo una vez al día, ante los que escuchando los improperios de los asesinos mueren perdonando, ante los que desamparados de amor entregan su vida por amor, ante los que faltos de expectativas humanas siguen esperando contra toda esperanza, ante los que mueren en silencio porque no han tenido posada en este mundo y ante los que sin saberlo son los preferidos de Dios. ¡¡¡Feliz Navidad a todos por los que ha venido el Señor!!!

15/12/16

Ronda de villancicos 2016 en el Arzobispado de Pamplona




La Plaza de Santa María la Real, dónde se encuentra el Arzobispado de Pamplona y Tudela, se colapsó ayer, 14 de diciembre de 2016, con la ronda de Villancicos que tradicionalmente organiza cada Navidad la Delegación de Enseñanza.

La ronda comenzó con un saludo para todos los niños y niñas que representaban a los colegios que se fueron presentando entre gritos de: ¡aquí estamos!. Acto seguido D. Francisco Pérez saludó a los  escolares y les recordó que no sólo es importante celebrar esta fiesta con fe, sino que además tenemos que acordarnos de tantos niños y niñas que lo pasan mal. Les invitó a ser solidarios, desde sus posibilidades, y a ser buenos y felices en sus familias. Los más mayores del “cole” representaron el nacimiento y la llegada de los reyes magos como inicio de la tanda de villancicos que terminó con una chocolatada.

Un buen punto de partida para ir “calentando motores” para la Ronda de villancicos de Sembradores de Estrellas, que se celebrará el próximo domingo recorriendo el centro de la ciudad de Pamplona. Si más estrellitas hemos entregado desde la Delegación de Misiones, más estrellitas nos siguen pidiendo las parroquias.

Ojalá el domingo se llene Pamplona de estrellitas misioneras para acoger al niño Jesús en cada corazón. Ese día nos acordaremos de todos nuestros misioneros, daremos gracias por ellos y rezaremos para que sigan anunciando con alegría y sencillez el amor de Dios allí dónde se encuentran…  Y si de tanto niño sale algún misionero o misionera… GENIAL !!!!


Presentación de los colegios
Saludo de D. Francisco Pérez a los niños y niñas